Paraguay enfrenta el desafío de diversificar su matriz energética, aún altamente dependiente de la hidroelectricidad y presionada por una demanda en constante crecimiento. Algunas empresas empiezan a apostar por fuentes renovables como una estrategia para garantizar su operatividad y optimizar costos. El sector agroindustrial se posiciona como pionero en esta transición, mientras que en los entornos urbanos la adopción todavía es incipiente.