Durante el encuentro, organizado por la Asociación de Empresas de Petróleo, Gas y Energía Renovable de América Latina y el Caribe (ARPEL), la visión general fue que la región atraviesa una oportunidad única para fortalecer su papel en el nuevo mapa energético global. Como señaló Martín Terrado, presidente del directorio de la institución, “esta está llamada a ser la década de América Latina”, siempre que logre avanzar en integración, infraestructura y condiciones favorables para la inversión.
La Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE) participó en este espacio a través de su director ejecutivo, Iver Von Borries, quien formó parte del Diálogo de Stakeholders de Gas Natural 2026, una instancia que reunió a representantes de la industria, organismos multilaterales y asociaciones del sector para analizar oportunidades de integración regional, desarrollo de infraestructura, adecuación regulatoria y fortalecimiento de la seguridad energética.
Durante las distintas jornadas de la conferencia surgió un consenso compartido: América Latina dispone de recursos energéticos, capacidades técnicas y oportunidades para asumir un papel cada vez más relevante en la seguridad energética global. En ese contexto, Daniel Yergin, vicepresidente de S&P Global, fue categórico al señalar que “esta es una oportunidad para América Latina”, al referirse al creciente interés internacional por diversificar fuentes de suministro y fortalecer la seguridad energética.
La integración regional gana protagonismo
La integración energética fue uno de los ejes transversales de la conferencia. Los participantes destacaron que una mayor articulación entre los países de América Latina permitiría aprovechar de manera más eficiente los recursos disponibles, fortalecer la seguridad de suministro y generar nuevas oportunidades de desarrollo económico.
En el caso del gas natural, las discusiones se enfocaron en la necesidad de avanzar en infraestructura de transporte, ampliar la conectividad regional y promover marcos regulatorios que faciliten el comercio energético entre países. Los expertos coincidieron en que la complementariedad existente entre los mercados de la región representa una oportunidad para fortalecer la competitividad y reducir vulnerabilidades frente a escenarios internacionales cada vez más complejos.
El tema ocupó un lugar central en el Diálogo de Stakeholders de Gas Natural 2026, donde se analizaron las oportunidades para impulsar una mayor integración comercial del gas natural en el Cono Sur y en América Latina, así como el potencial de nuevos proyectos vinculados al mercado regional de GNL. Asimismo, se discutieron recomendaciones de política pública y adecuación regulatoria orientadas a fortalecer el intercambio energético entre países y facilitar el desarrollo de infraestructura estratégica.

La seguridad energética vuelve al centro del debate
La conferencia también reflejó un cambio de enfoque en la agenda energética internacional. Frente a un contexto marcado por conflictos geopolíticos, tensiones comerciales y desafíos en las cadenas de suministro, la seguridad energética volvió a posicionarse como una prioridad para gobiernos, empresas y organismos internacionales.
Los especialistas coincidieron en que el acceso a fuentes de energía confiables, competitivas y diversificadas será un factor determinante para sostener el crecimiento económico y garantizar el desarrollo de los países. En este escenario, América Latina aparece como una región con capacidad para desempeñar un papel cada vez más relevante gracias a la disponibilidad de recursos, el crecimiento de su producción y el desarrollo de nuevos proyectos energéticos.
Asimismo, los participantes destacaron que la seguridad energética no debe entenderse únicamente como una cuestión de oferta, sino también como la capacidad de los sistemas energéticos para responder a escenarios de volatilidad, cambios tecnológicos y fenómenos climáticos cada vez más frecuentes.
Urgen inversiones y reglas claras
Otro de los mensajes recurrentes fue la necesidad de generar condiciones que permitan atraer inversiones de largo plazo. Representantes de asociaciones y empresas de distintos países coincidieron en que la estabilidad regulatoria, la seguridad jurídica y la previsibilidad son elementos fundamentales para transformar el potencial energético de la región en crecimiento económico y desarrollo sostenible.
Los líderes del sector coincidieron en que sin reglas estables y visión de largo plazo será difícil materializar las inversiones necesarias para desarrollar plenamente los recursos energéticos de la región. La cooperación entre el sector público y privado será clave para acelerar proyectos de infraestructura, ampliar mercados y fortalecer la competitividad regional.
Un momento especial para Bolivia
Para Bolivia, las discusiones desarrolladas en ARPEL 2026 adquieren una relevancia particular. En un contexto caracterizado por la disminución sostenida de la producción de gas natural, el país tiene la urgencia de generar condiciones que permitan atraer nuevas inversiones, impulsar actividades de exploración y desarrollo, y fortalecer la competitividad del sector.
La experiencia compartida por los distintos actores de la región ratificó que la disponibilidad de recursos debe ir acompañada de reglas claras, previsibilidad y visión de largo plazo para convertir el potencial energético en crecimiento y desarrollo.
La discusión adquiere una dimensión estratégica si se considera que el gas natural continúa siendo uno de los pilares del sistema energético boliviano. Actualmente, cerca del 70% de la generación eléctrica del país depende de este recurso, lo que marca la urgencia de incorporar nuevas reservas.
El gas natural como factor de integración y desarrollo
El gas natural ocupó un lugar destacado en las discusiones. Durante la conferencia se presentó el informe Oportunidades para el desarrollo del gas en América Latina y el Caribe, elaborado por la Unión Internacional del Gas (IGU), ARPEL y la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLADE).
El documento destaca que la región cuenta con importantes recursos gasíferos y con la posibilidad de avanzar hacia una nueva etapa de expansión energética apoyada en una mayor integración regional. Asimismo, identifica oportunidades para fortalecer la seguridad energética, impulsar la competitividad industrial, contribuir a la reducción de emisiones mediante la sustitución de combustibles de mayor intensidad de carbono y ampliar el acceso a energía confiable y asequible.
El informe ratificó que el gas natural continuará desempeñando un papel relevante dentro de la matriz energética regional, tanto como fuente de suministro como soporte para la transición energética. Existe la certeza de que América Latina dispone de abundantes recursos, pero enfrenta el desafío compartido de convertir ese potencial en un suministro confiable y competitivo para responder a la creciente demanda energética.
Por lo anterior, el documento confirma que el desarrollo de infraestructura, la ampliación de mercados y la cooperación entre países serán determinantes para aprovechar plenamente las oportunidades que ofrece este recurso y fortalecer la integración energética regional.
