ENERGÍA. Mientras países de la región avanzan en la captación de inversiones y el desarrollo de nuevos proyectos energéticos, Bolivia necesita con urgencia un nuevo marco legal para revertir la caída de la producción de gas y atraer capitales.
Bolivia enfrenta un punto de inflexión para su industria hidrocarburífera. A la disminución sostenida de la producción de gas natural y la reducción de las reservas, se suma la urgencia de recuperar competitividad en un escenario regional donde varios países avanzan con fuerza en la atracción de inversiones.
Por ello, es urgente contar con una nueva Ley de Hidrocarburos, pues “el capital energético va donde existen reglas claras, estabilidad y perspectivas razonables de retorno”, afirmó el director ejecutivo de la Cámara Bolivia de Hidrocarburos y Energías, Iver Von Borries, durante la inauguración del simposio “Impulsando el futuro energético Oil & Gas en Bolivia”, organizado por la Society of Petroleum Engineers (SPE) Bolivia.
Reiteró que Bolivia necesita una normativa moderna que otorgue seguridad jurídica, incentive la exploración y permita atraer inversión privada nacional e internacional en condiciones comparables a las de otros mercados, por lo que su debate es urgente y estratégico para el futuro económico del país. Bolivia tiene un importante potencial hidrocarburífero, pero “necesita generar las condiciones adecuadas para convertirlo en inversión, producción y desarrollo económico. Hoy competimos por capital, tecnología y talento, y esa competencia ya no es solamente regional, es global”, agregó.
“Bolivia hoy atraviesa un punto de inflexión energético”, afirmó Von Borries, al advertir que cerca del 75% de la producción nacional de gas depende actualmente de cuatro megacampos: Margarita, San Alberto, Sábalo y Huacaya, mientras que las reservas probadas continúan decreciendo debido a la insuficiente reposición y a la limitada actividad exploratoria de largo plazo.
Una ley para competir
Mientras tanto, varios países de la región están logrando posicionarse como destinos atractivos para las inversiones energéticas. Citó el caso de Argentina, que impulsa el desarrollo de Vaca Muerta; Guyana, que genera interés internacional por sus descubrimientos offshore; y el nuevo papel de Venezuela en el mercado energético internacional.
“Mientras tanto, Bolivia enfrenta el desafío de recuperar competitividad. Y eso requiere decisiones. Requiere una nueva visión de país para el sector energético”, la que debe reflejarse en la nueva Ley de Hidrocarburos, afirmó.
Esta norma forma parte de las prioridades del Gobierno de Rodrigo Paz, que debe presentar el proyecto de ley ante la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP). Para Von Borries, su trámite es urgente, pues las decisiones que se adopten en el corto plazo influirán directamente en la capacidad del país para recuperar reservas, sostener exportaciones y garantizar su seguridad energética.
Inversiones y cambios urgentes
El ex ministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, coincidió en la necesidad de mejorar la competitividad en un contexto donde la industria energética atraviesa una etapa de profundas transformaciones tecnológicas y una intensa competencia por inversiones a nivel global.
Ríos destacó que los países que logran atraer capitales son aquellos que ofrecen reglas claras, procesos regulatorios ágiles y condiciones económicas atractivas para el desarrollo de proyectos de exploración y producción. Por ello, advirtió que Bolivia deberá generar señales claras al mercado si quiere volver a posicionarse como un destino relevante para la inversión energética regional.
A su juicio, tres son las prioridades: eliminación de los subsidios al gas natural, gasolina, diésel y GLP, entre otros productos; la promulgación de una nueva ley con incentivos reales; y la reestructuración y cambios profundos en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
Etapa de transformación
El encuentro, organizado por la SPE Bolivia y que contó con el apoyo de la CBHE, también analizó la situación de la industria a nivel global, que hoy atraviesa una etapa de transformación marcada por la innovación, la digitalización y la necesidad de formar nuevas generaciones de profesionales para realizar el relevo generacional.
Carlos Rojas, responsable de Comunicación de la SPE Bolivia, subrayó que el futuro del sector dependerá no solo de las inversiones y los recursos disponibles, sino también de la capacidad de desarrollar talento, promover la colaboración técnica y construir una visión compartida de largo plazo para la energía en Bolivia.
Reiteró que, pese a los desafíos que enfrenta el sector, el país mantiene fortalezas importantes para impulsar una reactivación energética. Entre ellas, la disponibilidad de recursos, la existencia de profesionales altamente capacitados y la posibilidad de fortalecer el intercambio de conocimientos y experiencias con especialistas de otros mercados.
Rojas indicó que la industria energética atraviesa una etapa de transformación marcada por la innovación, la digitalización y la necesidad de formar nuevas generaciones de profesionales. En ese contexto, subrayó que el futuro del sector dependerá no solo de las inversiones y los recursos disponibles, sino también de la capacidad de desarrollar talento, promover la colaboración técnica y construir una visión compartida de largo plazo para la energía en Bolivia.
Talento especializado
La industria energética enfrenta una creciente demanda de profesionales calificados en áreas técnicas, digitales y multidisciplinarias, en un contexto marcado por la jubilación de trabajadores experimentados y la necesidad de incorporar nuevas competencias vinculadas a la transformación tecnológica.
La responsable de Actividades Regionales de la SPE para América Latina y el Caribe, Dalexa Fernández, destacó que uno de los desafíos en la región es la formación de talento especializado. Agregó que la competencia global ya no se limita a atraer inversiones o desarrollar nuevos proyectos, sino también a captar y formar recursos humanos capaces de responder a los desafíos de una industria cada vez más digitalizada.
Destacó la importancia de fortalecer la formación técnica, el dominio de herramientas tecnológicas y las habilidades de liderazgo, trabajo en equipo y adaptación, aspectos que serán determinantes para la competitividad de los países y las empresas en los próximos años.
El simposio organizado por la SPE Bolivia incluyó una serie de charlas sobre el desarrollo de hidrocarburos no convencionales en el mundo y sus perspectivas en Bolivia, incluyendo las opciones de atraer inversión.