El análisis compara qué fuente de energía —gas licuado, gas natural, electricidad o kerosene— resulta más conveniente para tareas domésticas clave como calefacción, agua caliente y cocina.
¿Sale más barato ducharse con termo eléctrico o con calefón a gas? ¿Qué consume más: hervir agua en un hervidor eléctrico o hacerlo en la cocina a gas? ¿Qué opción es mejor para calefaccionar una casa en invierno? Estas preguntas comunes entre las familias chilenas fueron abordadas por un reciente estudio realizado por Dictuc y encargado por Lipigas. El objetivo: analizar qué fuente de energía —gas licuado, gas natural, electricidad o kerosene— resulta más conveniente para tareas domésticas clave para los hogares como calefacción, agua caliente y cocina.

Los resultados, obtenidos con base en normas internacionales (ISO 13790) y usando precios actualizados a julio de 2025, muestran que el gas licuado de petróleo (GLP) sigue siendo una opción competitiva y flexible en el hogar, sobre todo cuando se utilizan equipos eficientes y se compra a través de canales que permiten ahorrar en delivery como LipiVecino.

Uno de los principales hallazgos del estudio es que la calefacción eléctrica convencional (estufa o panel de resistencia) es la alternativa más costosa durante el invierno. En contraste, el gas licuado, el gas natural y el kerosene presentan desempeños similares entre sí, con el GLP en formato vecino como la opción más barata después de los sistemas split inverter. Estos últimos, bombas de calor tipo aire acondicionado, resultan más eficientes en zonas templadas, pero requieren una inversión inicial más alta, buena aislación de la vivienda y mantenimiento regular.

Respecto al estudio, Néstor Escalona, investigador de Dictuc, Profesor Titular UC y miembro del Centro de Energía UC, comentó que “este análisis nos permitió simular de manera objetiva y comparable el desempeño de cada fuente de energía en distintos escenarios y zonas climáticas del país. Los resultados confirman que, con equipos eficientes, el gas licuado puede competir de igual a igual con las mejores alternativas del mercado, manteniendo costos estables y predecibles para los hogares. Además, la metodología que utilizamos — basada en estándares internacionales — entrega una base sólida para que las familias tomen decisiones informadas sobre el uso de la energía en su día a día”.

El estudio también calculó cuánto cuesta una ducha promedio (64 litros de agua a 40 °C). ¿El resultado? Con calefón a gas: entre $620 y $686 por ducha. Con termo eléctrico: entre $1.067 y $1.091, dependiendo del modelo. Incluso, si se considera un escenario optimista con una tarifa eléctrica reducida, el costo por ducha sigue siendo hasta un 16% más caro con electricidad versus la opción a gas. Además, los termos requieren mantener el agua caliente durante horas, lo que incrementa el consumo si no se usan estratégicamente.

En tanto, para hervir agua o cocinar, el estudio mostró que las cocinas a gas clase A (de alta eficiencia) tienen un costo por tarea de $40 en promedio, versus $43 a $46 de una tetera eléctrica y $45 a $58 de una cocina eléctrica, según el tipo. Las más caras son las vitrocerámicas y de bobina tradicional.

Fuente: EI