La petrolera mexicana padece el declive de su producción y el aumento de su deuda.
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La última radiografía de la finanzas de Pemex muestran a una compañía luchando contra la asfixia. Petróleos Mexicanos perdió unos 7,500 millones de dólares en 2018, un 47% menos que en el año anterior, según los resultados anuales publicados por la firma este miércoles. La mejora de las ventas totales y un año donde el precio del crudo se recuperó han ayudado a la petrolera a mantenerse a flote. Sin embargo, los resultados han reflejado también la caída de la producción y un ligero aumento en la deuda. Ambos datos ponen presión a Pemex, una vez que las agencias calificadoras han rebajado la nota de sus bonos de deuda y han estimado el impacto que la situación financiera de la petrolera puede tener en la finanzas públicas de México.

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