Mientras la Argentina busca subsanar una economía endeble por una inflación arriba de 100% anual, mayoritariamente dependiente de la negociación constante con voluntades ajenas, en su propia casa sigue esperándola una serie de oportunidades que le permitirían superar estos tipos de relacionamientos, sea quien sea su contraparte, cualquiera sea la postura en boga respecto al FMI.