A pesar de que en enero Arabia Saudita recortó su producción de petróleo en más de 700.000 barriles diarios para cumplir con el acuerdo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, en febrero la nación volvió a aumentar lo producción, lo que hizo reavivar las dudas sobre la efectividad de los recortes y provocó un descenso de los precios del petróleo.