La crisis de los combustibles en Bolivia, que ya va por su tercer año consecutivo, ha derivado en efectos severos para la economía, casi todos negativos. Sin embargo, entre tanta adversidad, un sector ha encontrado oportunidad: los importadores de vehículos eléctricos.
Según datos procesados por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), con base en información del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2022 ingresaron al país importaciones por un valor de $us 1,8 millones en el segmento vehículos impulsados por motor eléctrico.
Fuente: El Deber
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