A lo largo de julio no menos de 92 tanqueros de hidrocarburos se aproximaron a ocho puertos petroleros venezolanos La organización Transparencia Venezuela reveló recientemente en un informe sobre el funcionamiento de una red de comercio ilícito de petróleo, con al menos 36 buques "furtivos" que operan de forma clandestina en los principales puertos del país. El estudio, que monitoreó las operaciones en julio, encontró que esta "flota oscura" evade las sanciones internacionales.
El informe publicado en la página de la ONG detalla que, durante el mes analizado, 92 tanqueros se detectaron cerca de ocho terminales petroleras venezolanas, con especial concentración en Amuay, Punta Cardón y el complejo petroquímico de José.
La opacidad de las operaciones se manifiesta en el hecho de que 24 de estos buques no cuentan con su identificador internacional (IMO), mientras que 12 se catalogaron como "furtivos" por expertos en riesgo marítimo. La mayoría de estas embarcaciones navegaba bajo banderas de países con regulaciones laxas, como Panamá, Islas Comoras y Liberia.
El método principal de esta red es la desconexión del sistema de rastreo AIS, lo que impide conocer su ubicación exacta y la magnitud real de sus operaciones. Esta práctica sistemática facilita eludir las sanciones impuestas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos, de acuerdo con la investigación de Transparencia Venezuela.
Según el reporte, se destacó la presencia de navíos que ya estaban en las listas de sancionados, como el Rosalin y el María Cristina, así como el Bandra, un buque que navega con doble identidad y fue vinculado a la "flota oscura" de Rusia. La detección de estos buques confirma el uso de redes clandestinas para la exportación de petróleo, principalmente hacia China, Cuba, Países Bajos y Rusia.
Además, el informe documenta cinco operaciones de transferencia de crudo entre buques ("ship-to-ship") en la bahía de Amuay, en las que participaron 24 embarcaciones que no eran detectadas por el sistema AIS. Estas maniobras, altamente riesgosas, sirven para ocultar el origen del petróleo.
Desvío de fondos El monitoreo de Transparencia Venezuela revela que estas prácticas ilícitas, que aumentan el riesgo de desvío de recursos públicos, coinciden con la falta de una licencia de operaciones para Chevron, lo que forzó a la administración chavista a buscar alternativas en el mercado negro para la comercialización de su crudo.
Pese a la evidente opacidad de las operaciones, el gobierno de Nicolás Maduro reportó a la OPEP un incremento en la producción de crudo a 1.084.000 barriles diarios en julio. Sin embargo, esta cifra contrasta con la profunda crisis económica que vive el país, con una depreciación del bolívar del 57,25% en solo siete meses, una inflación acumulada del 229%, y una contracción económica proyectada del 4% para el próximo año.
Fuente: El Nacional