Los presuntos amaños tuvieron lugar en Bariven S. A., una de las filiales de PDVSA, y se han descubierto, según afirma la compañía, tras revisar de forma aleatoria 79 expedientes con un valor aproximado de 591 millones de dólares (519 millones de euros). El resultado es que un 25 por ciento de los contratos que obtuvieron empresas vinculadas a ambos exdirectivos arrojan indicios “sólidos” de corrupción.