A la par de la abrupta subida del precio internacional del gas licuado de petróleo (LP), durante el primer semestre del año México elevó su ya considerable dependencia de las importaciones para abastecer la demanda doméstica de dicho combustible, pues la participación del producto importado en la oferta nacional pasó de 62% a un nivel récord de 67%, en comparación con la primera mitad del 2020, de acuerdo con cálculos a partir de los datos de la Secretaría de Energía.